Entradas etiquetadas: El jardín de los poetas

(…) Se trata de hacer un programa sobre los poetas andaluces, pero sin olvidar que “esto es televisión”, como recuerda constantemente el director de producción. Lo importante es que sea espectáculo, que sea accesible a un público de masas, que sea divertido, que se apele a un conocimiento previo, a la organización de este conocimiento previo que es la historia o el relato histórico comúnmente aceptado, comúnmente construido.

Andalucía aparece como cuna de poetas, pero la poesía actual, por poco conocida, no es materia espectacular: la producción quiere que los jóvenes poetas andaluces hablen de Lorca en vez de sobre ellos mismos, porque nuevos datos parecen arrojar sombras espectaculares sobre el tema espectacular de su muerte, no de su poesía. ¿Qué sucedió realmente con la muerte de Lorca?

(…) Con los elementos de este ficticio pastiche, Patino hace su collage. Por una parte realiza la mimesis del espectáculo televisivo, con su carga crítica evidente, pero por otro, aprovecha la fórmula fragmentaria para dar rienda suelta a sus preocupaciones sobre la Historia. En medio de esta apariencia de marasmo casi surrealista, donde se dan cita todos los medios de comunicación, Patino junta, monta documentos verdaderos con falsos, deja que se digan verdades con mentiras, acopla pasado y presente en una sola representación de donde surgen las figuras de los poetas del veintisiete, revividos por el artificio, como fantasmas asomados a una guerra que viene. Y desde la presencia ominosa del tópico, desde la falsificación histórica, arranca la pregunta. ¿y Andalucía? ¿dónde estaba? ¿qué era? ¿qué es? (…).

Un imaginario making of que se rueda sobre la preparación y grabación de un programa en homenaje a los poetas andaluces de la generación del 27. Sus imágenes abren la puerta a una abigarrada fauna de técnicos, cámaras y monitores de televisión, de patrocinadores con un toro y unas folklóricas a la espera de un plano, de profesores, presentadores y especialistas que circulan por el set entre un decorado postmoderno y un grupo de horrendos muñecos articulados caracterizados como si fueran los poetas a los que se pretende rendir tributo…

Cantantes que cantan sin estar presentes en el escenario (Serrat, Paco Ibáñez…), mitificadas cartujas en ruinas, supuestos expertos en la lírica andaluza, trozos manipulados del NO-DO, documentales falseados y envejecidos, documentos verídicos de archivo, hispanistas interesados por la poesía andaluza y last, but not least, unas sorprendentes revelaciones sobre la figura de García Lorca, de quien un supuesto historiador asegura que no murió asesinado en el barranco de Víznar, sino que fue secuestrado por la Falange con el propósito, no consumado, de canjearlo por José Antonio Primo de Rivera.

Nada es sagrado para la invención laica y la mirada vitriólica de Patino. Destellos, espejismos y simulacros de Historia, jirones de cultura banalizada por el espectáculo, espectáculos sometidos a lo que se dicta como “específico televisivo”…, todo sucumbe de manera indiferenciada a ese “portentoso mirar hipnótico sin ver, oír sin escuchar” –según comenta la voz en off- en el que se ha convertido el fenómeno de la televisión. Y así, desde el artificio de un doble apócrifo(el making-of que rueda la grabación del programa y el programa mismo) que encierra dentro de sí otros documentos igualmente apócrifos(el documental de Angela Wilcox, la película de Villegas-López sobre la presencia de Lorca en la Cartuja de Cazalla), El jardín de los poetas supone toda una declaración de principios por parte de su creador respecto al propio medio televisivo y lleva, hasta sus últimas consecuencias, el juego puesto en marcha por la serie.

(…) De nuevo se vuelve contar aquí un proyecto fracasado, puesto que una chispa inesperada acaba por incendiar el set y el fuego obliga a suspender la grabación del programa. Se consuma así, con el desenlace que le es propio, esa falla con estética de Madame Tussaud en que se había convertido el homenaje a la lírica andaluza: venganza poética y más que probable diagnóstico de Patino sobre los modales que utiliza la televisión (sin excluir, claro está, el canal que ha producido la serie) a la hora de tratar la Historia y la cultura.

Reportaje sobre la preparación, a lo largo de todo un día, de un espectáculo/gala televisiva en homenaje a la poesía andaluza y la Generación del 27, que se emitirá en directo desde la abandonada Cartuja de Cazalla de la Sierra, en otros tiempos importante encrucijada de culturas. El director del programa va comentando en “off ” las peripecias de la jornada: desde las discusiones con el productor y con una singular patrocinadora hasta la instalación y pruebas de un atrezo muy peculiar, a base de muñecos autómatas, manejados electrónicamente y que representan a Lorca, Juan Ramón Jiménez y hasta a Platero…